No te abandones por vergüenza

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Las dos principales razones por la que los adultos no van al dentista son: el miedo al dolor y la vergüenza.

Del dolor y el temor ya hemos hablado en otras ocasiones, casi siempre se debe a malas experiencias provocadas por acudir al dentista sólo cuando ya no podemos aguantar el dolor. En esos casos y por muy cuidadosos que sean los doctores y asistentes, siempre nos acaba doliendo.

El segundo motivo es la vergüenza. Retrasamos tanto la visita al dentista que cuando lo hacemos nuestra boca no tiene buen aspecto y nos da corte que otras personas la vean y piensen de nosotros que somos descuidados.

El caso más extremo ocurre con la enfermedad de las encías. Las personas que la padecen sienten vergüenza porque la asocian a la falta de higiene, aunque entre las causas de esta enfermedad esté también la predisposición genética.

Confiar en el profesional que te atiende, contarle tus inquietudes y guiarte por sus consejos es una buena manera de romper tanto con el miedo al dolor como con la sensación de vergüenza. Y no olvidemos que el tiempo corre en nuestra contra en temas de salud bucodental.

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