Cuidar la lengua es cuidar la salud

lengua peluda

Nuestra lengua es un buen indicador de nuestro estado de salud. No nos cansamos de repetir a nuestros pacientes que es importante limpiarla, cuando nos cepillamos los dientes, y observar su estado.

La lengua nos ayuda a identificar los sabores, a pronunciar determinados sonidos, a comer y a mantener húmeda la boca, todas funciones imprescindibles. El cepillo de dientes o un rascador lingual nos ayudan a mantenerla saludable, pero no debemos olvidar observarla para detectar enfermedades.

Durante los primeros días de tratamiento es normal que aparezcan algunas molestias o pequeñas heridas en la lengua, provocados por la novedad de los brackets o el aparato funcional. Lo normal es que desaparezcan a los pocos días, protegiendo la zona con cera para ortodoncia y enjuagando la boca con agua y sal.

Sin embargo, es conveniente observar el estado de la lengua para detectar síntomas a tiempo.

Los puntos blancos en la superficie de la lengua es un síntoma de infección por hongos o un crecimiento anormal de las células de la boca (leucoplasia).

Las deficiencias vitamínicas o de ácido fólico también pueden hacer variar el color de la lengua a un rojo intenso. Si lo observa, visite al médico para que lo descarte como indicador de una enfermedad y no simplemente de una deficiencia vitamínica.

Si se nos pone la lengua negra o nos aparecen heridas o bultos, hay que visitar al médico ya que  son síntomas de diabetes, tabaquismo e incluso cáncer oral.

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