Cómo cuidar la salud bucodental de un hijo con síndrome de Down

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Los niños con síndrome de Down pueden tener los mismo problemas bucodentales que cualquier otro niño, aunque es cierto que  sus características especiales exigen algunos cuidados extra.

Las maloclusiones y las disfunciones tienen una mejor solución cuando se detectan a tiempo, por ese motivo es importante que observemos con atención el desarrollo de nuestros hijos. En contadas ocasiones los especialistas deciden colocar aparatos a los niños antes de los seis o siete años, pero es conveniente que pasen revisiones preventivas, sobre todo si observamos alguna anomalía en su crecimiento mandibular o en el desarrollo de su dentición.

Los niños con síndrome de Down suelen tener un mayor desarrollo de la mandíbula inferior  y en ocasiones tienen una lengua grande en relación a la cavidad bucal. Una y otra circunstancias pueden provocar maloclusiones.  Lo mejor es consultar a un especialista que aconsejará  un tratamiento de ortodoncia interceptiva (ortopedia) si lo ve necesario. Se trata de colocar aparatos, fijos o removibles, que guían el crecimiento óseo y favorecen que los dientes se coloquen correctamente. Será a partir de los 11 o 12 años cuando el especialista recomiende la colocación de brackets.

Son muchos los niños que aprietan o rechinan los dientes cuando duermen, es lo que se conoce como bruxismo infantil. Lo habitual es que esa costumbre desaparezca con el tiempo. Si no es así,  es importante consultar a un ortodoncista. En edad adulta, el bruxismo provoca un desgaste importante en los dientes (llegando a veces a fracturar piezas), y asociado a dolores en la articulación temporomandibular (ATM) o el cuello. En estos casos, se aconseja el uso de férulas de descarga, unas fundas de plásticos hechas a medida que disminuyen la tensión en la articulación y evitan el desgaste dentario.

Hasta aquí nada distinto a cualquier niño, pero los papás/mamás de niños con síndrome de Down deben tener especial atención con la respiración bucal, la alteración de la erupción dentaria o la propensión a sufrir enfermedad periodontal que tienen estos niños.

Los niños con síndrome de Down suelen respirar por la boca, lo que ocasiona sequedad en las mucosas y los labios agrietados.  Si consulta  a un especialista, le recomendará ejercicios para modificar este mal hábito, aunque en todo caso requerirá de tiempo y mucha paciencia.

En cuanto a las alteraciones en la erupción dentaria o la agenesia (falta de algún diente), hay que tener en cuenta que nos niños con síndrome de Down suelen tener un desarrollo más lento, por lo que no es extraño que no cumpla los plazos más comunes y aún con 12 meses aún no tenga ningún diente. Las técnicas y tratamientos de ortodoncia y estética dental pueden corregir prácticamente cualquier defecto de forma, número o posición de los dientes definitivos.

Estos niños no tienen más riesgo de caries que el resto, pero sí es verdad que unos buenos hábitos de higiene dental reducirán el riesgo de sufrir la enfermedad de las encías. Una mala higiene permite que la placa y las bacterias se acumulen en la zona de la encía que rodea los dientes, con el tiempo y sin la falta de cuidados apropiados puede ocasionar la pérdida de piezas. Un buen hábito de cepillado diario es la mejor arma de prevención contra esta enfermedad, por ese motivo los odontólogos recomiendan empezar a cepillar los dientes de los niños cuando empiecen a aparecer los primeros dientes.

En edades muy tempranas deberá hacerlo la mamá o el papá y es suficiente con hacerlo con un cepillo pediátrico, sin pasta. Con el tiempo se irá introduciendo la pasta infantil, hasta que el niño sea autónomo. Unos trucos útiles para aprender a cepillarse los dientes son sistematizar el cepillado y elegir una canción que nos marque el tiempo que debemos estar cepillando los dientes. Como mínimo tres veces al día (tras el desayuno, el almuerzo y la cena) y nunca dejar pasar más de 15 minutos entre la comida y el cepillado.

Otro punto importante para prevenir caries y la enfermedad periodontal es controlar la ingesta de azúcar. Es más importante para la salud bucodental controlar las veces que se toma azúcar que la cantidad en sí. Y, por supuesto, cepillar después de cada ingesta.

Las visitas periódicas al dentista (odontopediatra para los niños) y el sellado de fisuras o caries cuando sea necesario, conseguirán una boca saludable.

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