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Una preocupación que hemos recogido entre nuestros pacientes de todas las edades son las manchas que aparecen en los dientes. No todas las manchas son iguales, ni tienen el mismo origen ni aparecen en el mismo momento. La genética, los malos hábitos o el uso prolongado de determinados medicamentos son algunas de los motivos por los que los dientes dejan de ser blancos.

Hay niños que tienen manchas en los dientes de leche provocadas por una mala higiene o por una formación anómala del esmalte (amelogénesis imperfecta). Adquirir buenos hábitos de higiene puede evitar que se formen las manchas y que el esmalte de los dientes quede definitivamente dañado. Cuando los problemas son de formación del diente, la afectación puede ser distinta en cada pieza y puede ocasionar fragilidad en la dentadura.

El uso prolongado de algunos medicamentos como la tetraciclina (antibiótico usado para combatir las infecciones por bacterias) o clorexidina (desinfectante presente en algunos colutorios) pueden provocar que aparezcan manchas en los dientes. En la mayoría de las ocasiones el proceso es reversibeble, siempre que se deje de tomar el medicamento y las pautas de higiene sean las adecuadas.

Los traumatismos también pueden derivar en la aparición de manchas en los dientes. Los golpes pueden debilitar el esmalte y, por lo tanto, hacer que la pieza golpeada sea más propensa a sufrir caries a partirse o a ser más sensibles a los cambios de temperatura.

El diagnóstico marcará en todos los casos el tratamiento más adecuado en cada caso. Suelen tener buenos resultados el esmaltado de las piezas o los tratamientos con resina y flúor.

Los hábitos alimenticios son determinantes a la hora de conseguir unos dientes sin manchas. El consumo habitual de café, té o vino tinto (así como refrescos de cola y otros alimentos con potentes colorantes) pueden ocasionar la aparición de manchas. Los alimentos ácidos (zumos de naranja o limón y vinagre, por ejemplo) terminan por erosionar el esmalte que protege los dientes, con lo que se vería la dentina de color más amarillo que el esmalte de los dientes.

La herencia genética es también un marcador del color del esmalte de los dientes, de forma similar al color de los ojos o el pelo. Los dientes gruesos y opacos responden mejor que los finos a los tratamientos de blanqueamiento, por lo que nos permiten actuar contra las manchas que aparecen con el tiempo.

En todos los casos, el mejor consejo es visitar a un especialista en estética dental que diagnostique el origen de tu problema y te proponga una solución. Recuerda que visitar al odontólogo, al menos una vez al año, ayuda a prevenir.

 

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