¿Por qué se nos tuercen los dientes?

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La naturaleza nos ha dotado de un sistema equilibrado para que nuestros dientes, conforme van erupcionando, se coloquen en su posición correcta; de forma que al final del proceso eruptivo tengamos unas arcadas con dientes bien alineados y nivelados y que los de arriba, además, encajen correctamente con los de abajo. Esto conforma una oclusión ideal.

Hay muchas causas que hacen que esto no sea así, por ejemplo que el tamaño de los dientes sea mayor que el que corresponde al tamaño de los huesos maxilares con lo que tendríamos apiñamiento. O a la inversa, unos dientes pequeños y unos huesos grandes, quedarían diastemas. O un maxilar que no crece proporcionado con el otro, tendríamos la clase III que son los que tienen una mandíbula muy grande y desplazan todos los dientes inferiores hacia delante. O a la inversa, la clase II, una mandíbula corta y quedan todos los dientes inferiores por detrás de los superiores (dientes de conejo). El problema óseo puede ser transversal y dar lugar a paladares estrechos que no tienen espacio para los dientes e impiden un correcto encaje con los inferiores o arcadas superiores muy anchas en relación a las inferiores, generando también problemas de encaje. Si el problema óseo es vertical podemos tener mordidas abiertas (los dientes de ambas arcadas no contactan sino que están separados) o bien sobremordidas profundas, los dientes de ambas arcadas se solapan de forma excesiva, llegando en algunas ocasiones los incisivos inferiores a dañar la mucosa palatina.

También puede ocurrir que no haya problema de huesos ni de tamaño, pero se han perdido molares deciduos y por tanto ha habido un desplazamiento anterior del molar de los 6 años, con lo que ha robado el espacio para la erupción de los premolares y caninos dando lugar a apiñamiento.

La causa que con más frecuencia genera problemas maloclusivos son las disfunciones orales, siendo las tres mas frecuentes la respiración oral, la lengua baja y adelantada y la deglución atípica.

El sistema que la naturaleza ha ideado para conseguir una buena alineación dentaria se basa en el pasillo muscular de Tomes (descrito por este autor hace ya muchos años). Se preguntaba Tomes por qué las arcadas tenían esa forma y no otra y por qué siendo la erupción de los dientes muy asimétrica (pueden erupcionar rotados, inclinados, desplazados) al final terminan colocándose en su sitio. Y encontró la respuesta. La lengua empuja a los dientes hacia fuera y los labios y las mejillas hacia adentro, este equilibrio muscular debe funcionar correctamente para que los dientes vayan a su sitio y se mantengan en su sitio.

Las disfunciones alteran este equilibrio muscular y por tanto terminan ocasionando maloclusiones. Pero no sólo generan el problema que tratamos en nuestras consultas, sino que son las primeras causas de recidiva. No importa lo bien que se haya terminado de corregir, si la disfunción persiste los dientes no podrán mantenerse en la posición ideal y la lengua, los labios o las mejillas, funcionando sin sincronía, volverán a desplazar a los dientes perdiéndose la oclusión final conseguida con el tratamiento. Y muchos de estos casos necesitan ser ajustados varias veces a lo largo de la vida.

Un commentario para ¿Por qué se nos tuercen los dientes?

  • La ortodoncia, un arma de prevención contra el buying  says:

    [...] incluso en problemas psicológicos o relacionales más importantes. Las burlas sobre los dientes (de conejo, separados, etc) o sobre el perfil (mandíbula sobresaliente, pómulos achatados, etc) son de las [...]

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