Mi bebé se chupa el dedo

Bebé chupándose el dedo

Si se puede elegir es mucho más sencillo controlar el uso del chupete que la succión del dedo. El chupete se puede retirar pero el dedo lo llevamos puesto siempre. De cualquier forma, los bebés necesitan ejercitar su función succionadora hasta cierta edad, y frecuentemente desde su vida intrauterina ya tienen esa costumbre. El mal hábito, si se perpetúa en el tiempo puede tener consecuencias negativas importantes de malformación oral, como elevación del velo del paladar y apertura de huecos entre incisivos entre otros. Podemos evitarlo si eliminamos esa rutina antes de los 3 años.
Como eliminar el hábito: tenemos que ser conscientes de que succionar es un acto que calma a nuestros hijos cuando tienen, sueño, hambre, dolor…etc. Y por tanto, cuando estemos dispuestos a afrontar el problema, debemos mantenernos calmados y aportarle la tranquilidad que necesitan; para lo cual si es muy pequeño y no podemos explicarle, la forma de afrontarlo a partir de que tenga un par de meses sería: preferiblemente en invierno para poder poner un calcetín largo, por debajo de toda la ropa y así le será muy difícil quitárselo, el momento del baño deberás intentar que no descubra fácilmente ya que tiene disponible de nuevo los dedos, en unos días sed conscientes de que dejará de relacionarlo y estar dispuestos a mantenernos tranquilos aunque lloren , y darles consuelo y cariño hasta que del mismo cansancio se duerman, el siguiente día será menor el tiempo que necesitemos para calmarlos, pensar siempre que una vez pasado el primer día los demás serán más fáciles y merece la pena mantenerse, claudicar una vez supondría comenzar desde cero de nuevo.

Niño que se chupa el dedo
Si ya pueden entendernos, (este fue mi caso, mi hijo tenía 2 años y medio y por la succión digital el callo de su dedo pulgar se infectó), pensé que era en ese momento o nunca. Le propuse regalarle algo que él eligiera si se llevaba muchos días sin chuparse el dedo. El no era consciente del tiempo. Elaboré un calendario y cada día que amanecía marcábamos un día más. El primer día estuve con él hasta las 5 de la mañana dibujando el regalo deseado, contando cuentos e inventando historias hasta que por fin pudo dormirse, el siguiente día consiguió hacerlo a las 3 de la mañana, y el tercer día prácticamente se durmió a la hora de siempre. Los días pasaron, su dedo sanó. El mismo me pedía que le pusiera una tirita en el dedo para mantenerse sin chuparlo. Pasado mes y medio fuimos a buscar su deseado regalo. Un Woody de Toy Story que, por supuesto, fue su juguete preferido y que aún hoy conserva, después de casi 16 años. No es de extrañar, ya que le costó bastante esfuerzo.

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